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procesos donde el magnetismo, o inclusive las terapias
donde los imanes o los campos magnéticos son utilizados,
remontan a los comienzos de la civilización humana.
Filósofos griegos como Homero, Aristóteles y Platón,
decenas de siglos antes de Cristo ya sabían del uso
de la magnetita. En China (com la invención de la brújula
para navegación) y en los últimos siglos, en muchos
países de Europa. Destacándose Paracelso (1493-1541),
Mesmer (1734-1815) y Hahnemann (1755-1843), pero sin
duda alguna, los trabajos de dos médicos: el francés
Dr. L. Donnet y el indiano Dr. H. L. Bansal (Instituto
Indiano de Magnetoterapia - Nueva Deli - India), fueron
los que consolidaron el uso del magnetismo como forma
terapéutica efectiva y elaboraron varios procedimientos,
entre ellos el uso del agua imantada y es de ella que
vamos a hablar. La imantación de líquidos, y más específicamente
del agua, há sido motivo de investigaciones en varias
partes del mundo con excelentes resultados. Varios investigadores,
aquí en Brasil, además de nuestras investigaciones,
y los resultados de los experimentos, ya nos dan muestras
de que el uso contínuo del agua imantada, presenta cualidades
terapéuticas comprobadas. Destacamos algunos trabajos:
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